Luego hubo macumbas, congelamientos y sobre todo malas ondas y malas vibras: una Madonna que apareció parada en medio de la cancha como una momia embalsamada del antiguo Egipto; la verdadera Shakira terminó de confirmar que la que había aparecido en la inauguración era una doble; la cara de piedra de Mick Jagger; y el propio rey Trompeta que terminó entregando medallas junto a la nueva Malinche.
Jorge Darget
miércoles, 22 de julio de 2026
El mundial del diablo
Luego hubo macumbas, congelamientos y sobre todo malas ondas y malas vibras: una Madonna que apareció parada en medio de la cancha como una momia embalsamada del antiguo Egipto; la verdadera Shakira terminó de confirmar que la que había aparecido en la inauguración era una doble; la cara de piedra de Mick Jagger; y el propio rey Trompeta que terminó entregando medallas junto a la nueva Malinche.
viernes, 12 de diciembre de 2025
La desaparición de Ichabod
La desaparición de Ichabod
“Aunque registraron todo el arroyo, no lograron descubrir el cadáver”. Estas fueron las palabras que escuché de Balt Van Tassel, las cuales me llamaron poderosamente la atención durante la entrevista que tuve con él, al otro día de la desaparición del maestro. Buscaban un cadáver, rechazando categóricamente la posibilidad de que Ichabod todavía siguiera con vida. El viejo fue el primer sospechoso desde que comencé a investigar el caso. Por un lado, porque si se consideraba a Ichabod como pretendiente de su hija, existía la posibilidad de que la mejor manera de alejarlo de ella era la desaparición.
El otro sospechoso era Brom el Huesudo, quien competía con el maestro por el amor de Katrina. Ambos pretendientes reconocían en el otro a un rival y por todo el pueblo ya se murmuraba que el desenlace sería fatal; lo cual era bastante evidente, porque entre el charlatán y el hombre práctico, siempre gana el segundo, puesto que, lo importante en la vida, al fin de cuentas, es lo trascendental. La hipótesis más fuerte era que Brom el Huesudo lo había perseguido haciéndose pasar por el Turco Galopante para alejarlo del pueblo.
Hans Van Ripper, había sido descartado de mi lista de sospechosos porque lo único que le preocupaba era recuperar su montura. También descarté al viejo Brouwer, quien confesó que mientras narraba su historia había intentado asustar al pedagogo. Pero no había ninguna razón para sospechar de él, puesto que al hombre le gustaba asustar cotidianamente a su audiencia en cada oportunidad que tenía.
El misterio comenzó a develarse cuando acudí a la escena del crimen y pasé de la deducción a la inducción —más tarde pasaría nuevamente de la inducción a la deducción para finalmente darme cuenta de que son complementarias—. “Los dos pares de camisas y los dos pares de medias” fueron reconocidos como propiedad de Ichabod; se los pudo asociar al desaparecido, porque siempre llevaba puesta la misma muda. Con respecto a “las dos corbatas”, sucedió algo parecido y, como eran negras, pero estaban gastadas, no hubo duda de que ese color grisáceo le pertenecía al maestro. Los “dos o tres pares de calcetines de punto” que estaban agujereados en las puntas y “el par de calzoncillos de corderoy viejos” —nadie podía afirmar con certeza que le pertenecían—, eran los restos de Ichabod; no había dudas.
¿Pero eso significaba que estaba muerto? ¿Que había sido asesinado? De ninguna manera, puesto que tarde o temprano el cuerpo tenía que aparecer. Por lo tanto, solo había dos opciones: la primera, que Ichabod plantó la escena haciéndose pasar por víctima y terminó huyendo por algún motivo que solo él conocía —o conoce, por el momento—. La segunda, que otra persona plantó la escena para hacer desaparecer a Ichabod, ya sea este un arreglo o a la fuerza. Entre las dos, mi intuición me llevó a decidirme por la segunda, puesto que me costaba imaginar los motivos por los cuales Ichabod querría renunciar a su amada. Para eso hice una larga lista de posibilidades, y de las ciento cuarenta y nueve que se me ocurrieron, ninguna me pareció convincente. La posibilidad del jinete sin cabeza estaba totalmente descartada por una razón muy simple: yo nunca creí en fantasmas.
Ahora bien, ya que me había decidido por la segunda hipótesis, tenía que recrear el momento de la desaparición de Ichabod. Así, me pareció importante comenzar por recordar que el hecho sucedió a la hora más embrujada de la noche, cuando se oculta el sol y cae la luna. Decididamente, el pedagogo habría sido perseguido por algún espectro, puesto que, aunque se encontraron rastros y huellas de lucha, las mismas solo pertenecían a Ichabod. Como si el hombre hubiera peleado con sus propios miedos. La mayoría de los invitados a la fiesta comentaron que percibieron el temor en los ojos del maestro cuando se contaban las historias más tenebrosas del pueblo. Pero la broma de Brom era imposible, porque como ya dije antes no había huellas. Solo alguien que se confundiera realmente con la noche podría ser capaz de cambiar el destino de Ichabod. Solo alguien que conociera bien el bosque podría haber torcido el rumbo de Ichabod. Y Brom no era el indicado, porque su brutalidad se habría hecho notar. La clave estaba en la perspicacia, algo muy diferente a la inteligencia. Y entonces fue ahí cuando me encaminé a la casa de Balt Van Tassel.
Llegué de noche, cual jinete, pero con cabeza. Y al acercarme a la casa pude ver que una luz se había encendido y apagado. Me acerqué a la ventana cautelosamente y pude observar, en penumbras, a Katrina besándose apasionadamente con… ¿acaso era una sombra? No, de ninguna manera. Agudicé mi vista y pude percibir al lado del rostro angelical de la dama una cara oscura y lustrosa que ponía los ojos en blanco y abría su boca con una sonrisa de oreja a oreja exhibiendo unos brillantes dientes de marfil.
El caso estaba resuelto, Katrina con la ayuda de su amante, montaron la escena. Y no solo se encargaron de revivir esa noche la leyenda del jinete, sino que además se ocuparon de borrar todas las huellas y preparar la escena del crimen perfecta. Me acerqué al granero, liberé a Ichabod y le aconsejé que huyera lejos y rehiciera su vida en otra parte, lejos de Sleepy Hollow, porque nadie le creería si contaba la verdad.
El resto ya es leyenda.
Publicado en la 2º Antología de Autores Locales de Pilar 2025
lunes, 1 de agosto de 2022
La traición en los Castillos de arena de Silvia Almada
La traición en los Castillos de arena de Silvia Almada
Dante condenaba a los traidores al último círculo
infernal, al lado de Satán. Allí estaban tres de los mayores traidores de la
historia universal: Bruto, Casio y Judas Iscariote. En los tiempos que corren,
la traición sigue siendo tema de la literatura, y por supuesto en el plano de
lo real. Pero la ficción nos enseña a reflexionar sobre la traición desde
lugares renovados y reinventados.
La traición es un tema recurrente en la narrativa del
libro Castillos de arena de la escritora pilarense Silvia Almada. En las
narraciones que ocupan la primera parte del mencionado libro, la mayoría de los
y las protagonistas de sus historias padecen y/o son responsables de traicionar
al otro o a la otra.
La traición, desde un punto de vista moral, llega a
convertirse así en el drama de estas historias, esos puntos de conflicto, en el
cual se unen cada uno de estos argumentos. Así, en El sillón de Josefina se
puede observar a la mujer que traiciona y al hombre traicionado. Las pruebas de
la traición aparecen en las cartas que lee el protagonista, haciendo avanzar la
historia que termina trágicamente.
En su conferencia “La formas de la traición en la
literatura argentina”, Liliana Heker (2017)[i]
dice:
“la figura del traidor es monolítica, no tiene fisuras y
remite, sin apelación, a lo abominable” (…) “basta acercarse a las formas
precisas que toma la traición en cada caso para advertir que, vista de cerca,
expande y a veces desdibuja su significado. Ocurre que es una actitud subjetiva
por excelencia: tiene un ejecutor y un destinatario, además de un medio social
que ve lo que ve y, desde sus convicciones, adhiere a uno o a otro. ¿Quién
traiciona, y a quién, y para qué?”
A partir de estas tres preguntas, se puede decir que, en El
sillón de Josefina, la que traiciona es Josefina; ella traiciona a Joaquín
y lo hace por pasión/amor. Por lo tanto, la pasión/amor se convierte, en este
caso, en motor de la traición.
Pero si en alguna narración se reflexiona puntualmente
sobre la traición, esta es La cadena del mejor amigo, en la cual se
puede analizar el peligro que esconde el hecho de contarle intimidades a las
amistades. Los secretos nunca están bien guardados cuando alguien más los
conoce. Por eso la narradora recurre a soluciones como el psicólogo o la
confesión cristiana, discursos que serían más seguros a la hora de guardar un
secreto. De esta manera se advierte, sobre el peligro de la amistad, ya que
“los hombres y las mujeres jamás dejan de anteponer los propios intereses a los
ajenos”. El egoísmo, en este caso, podría ser el responsable de la traición. Y
es a través de consejos como “toda persona debería ser mejor amiga de sí misma”
que se llega a la conclusión de que no hay que confiarle los secretos a nadie.
Para esto, se recurre al invento del concepto “mejoramiguismo”, el cual no es “simétrico”
sino “transitivo”; dicho concepto es explicado a través de la analogía que
guarda una relación de amistad con las “propiedades matemáticas”.
La traición como tema literario en la literatura
argentina aparece en el tango, en la gauchesca, y en la narrativa, muy
explícita y trabajada especialmente en la borgeana [ii]
y en la de Roberto Arlt[iii].
En Borges, la traición es política, pero en Arlt, la traición es humana y,
valga la redundancia, una expresión del expresionismo.
En La pasajera y el ciclista, otro de los cuentos
de la autora, la traición no llega a concretarse. Es una posibilidad, pero
aunque se presenta como tal, se muestra que es posible no traicionar. El
destino cumple un papel fundamental en esta historia, tanto para el
protagonista como para la coprotagonista: “Sólo hacía un alto en una plaza del
centro, antes de ingresar en la calle que lo llevaría hasta su destino.” El destino
del ciclista es encontrarse con la joven, pero este destino se tuerce
rápidamente ante la resignación, y de esta manera, la joven también cumple su
propio destino: “Ella cruzó a la vereda de enfrente, ascendió al micro y
regresó a su destino.” De esta manera, cada uno de los dos personajes sale de
una espacialidad, entran a otra y vuelven a salir de esta última para
finalmente volver a sus vidas; es la historia de un amor imposible, porque no
se han animado a traicionar, de lo contrario sería un amor posible. Por lo
tanto, y a diferencia de El sillón de Josefina, el amor también puede
ser capaz de ganarle la batalla a la traición.
De esta manera, se puede arribar a la conclusión de que
la traición cumple en la narrativa de Castillos de arena distintas
posibilidades: puede concretarse, produciendo así un desenlace trágico, en
segundo lugar puede ser motivo de reflexión, y por último puede ser evitada
para no producir daños a terceros, aunque pagando con el costo de la
infelicidad.
JORGE DARGET.
sábado, 14 de mayo de 2022
La venganza de la esclavista
La venganza de la esclavista
Freyre ya nos advirtió sobre la violencia desmedida de esas esclavistas brasileñas; pero yo quise comprobarlo por mi cuenta.
Cuando viajé a Brasil, lo primero que hice fue averiguar por esas tales “señoras de ingenio”.
Una negra me contó la historia de sus ancestros:
“A mí me la contó mi madre”, dijo en un portugués lánguido, “y a ella su madre; y así esta historia fue pasando de boca en boca. Mi negra ancestra fue una de las primeras en vivir en esa época de esclavitud. Vino del África bañada en lágrimas para bañarse en sudores. La llevaron a una de las casas y allí sirvió y sirvió hasta el cansancio a una noble familia portuguesa.
Por las noches miraba el cielo y cerraba los ojos, trataba de recordar su religión, su música, sus bailes, hasta su lengua; como si cerrando los ojos pudiera escaparse a otra realidad, negando aquella tan triste.
Durante el día vivía para su ama. Limpiaba, cocinaba, y era ama de leche. Hizo debutar a unos cuantos jovencitos en la familia; todos estaban al tanto de esos asuntos. Pero lo que nadie sospechaba, era que el señor de la casa tenía una predilección por ella. Sus pechos negros lo enloquecían, su boca morada era carne jugosa comparada con los frígidos labios pálidos de su mujer, sus nalgas prominentes lo llevaban por cabalgatas interminables en un desierto mahometano que lo alejaba cada vez más del cristianismo, sus ojos negros le recordaban la inmensidad, la hondura y el misterio de la noche.
Así fue que el pecado se fue concibiendo, poco a poco, en secreto, como deben concebirse los pecados; porque así lo mandaba por aquellos tiempos la iglesia.
La negra conoció el infierno el día que su ama decidió darse cuenta de lo que estaba sucediendo; ya lo sabía, pero, paradójicamente, decidió blanquear la situación. Primero enfrentó a su marido, le dijo que nunca más volviera a tocarla. ¿A la negra? No, a ella. Luego llegó el momento de vengarse de la negra. ¿Cómo haría para mirarla a los ojos?
Lo primero que hizo fue encerrarla y atarla en uno de los cuartos vacíos de la gran casa. Le reprochó en su portugués brusco y bien acentuado todo lo que habían hecho por ella. Le recordó los años de servicio y la posición que ocupaba entre todas las esclavas. La negra no podía mirarla a los ojos. Fue ahí cuando se le ocurrió la cruel y terrible venganza: se los arrancó y la dejó agonizando con vida hasta que se murió desangrada.
Los ojos fueron servidos como cena al señor en la misma noche de la supuesta reconciliación. Aún estaban rodeados de sangre y parecían mirar al hombre como suplicándole ayuda”.
Cuento publicado en Antología Un viaje por Latinoamérica 2020 del Taller Literario Letras Rabiosas.
Jorge Darget
domingo, 2 de mayo de 2021
El peligro de la literatura
El peligro de la literatura
Durante los últimos años hemos visto cómo la literatura se ha instalado en nuestras vidas de una forma muy preocupante. Las estadísticas informan que siete de cada diez personas no pueden realizar casi ninguna tarea del día sin soltar un libro de sus manos.
La situación es preocupante, puesto que especialistas en el tema han advertido que la dependencia a los libros produce altas dosis de conocimiento sobre cultura general, historia, filosofía, política, etc.
Además, se ha comprobado que las personas que leen sufren de una empatía extrema a la hora de relacionarse con otras personas, lean estas últimas o no.
La doctora en psicología, Susan Rogerts, habla de “adicción a los libros” y explica en su último video de su canal de YouTube que la mentalidad abierta es perjudicial para la salud mental y que, de seguir así, la humanidad va camino a un colapso.
“Estamos asistiendo a un cambio radical
que afectará a las futuras generaciones,
cada vez hay más lectores en el mundo
y las formas de pensar están transformando
la cultura a velocidad nunca antes vista” (minuto 33).
Sin ir más lejos, ayer salimos a la calle a realizar un trabajo de campo y se pudo constatar, tras los resultados, que la gente camina al mismo tiempo que lee. Sí, las personas han desarrollado el hábito de caminar con un libro en la mano sin chocarse con ningún objeto ni con otra persona mientras realizan esta peligrosa actividad intelectual. Pero lo más alarmante son los automóviles, pues las personas que manejan mientras usan el modo “orejas libres” y escuchan audiolibros, podcasts y todo tipo de narraciones orales en sus dispositivos que son un peligro al volante. Por último, la imagen más impresionante se ha visto en un restaurante y retrata a un grupo familiar cenando mientras cada integrante lee su propio libro sin interactuar con el resto.
Entre los libros más adictivos, se puede mencionar a El origen de las especies, Matar un ruiseñor, 1984, Panorama desde el puente, Beloved, Un mundo feliz, La chicas del campo, La materia oscura, Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado, El amante de Lady Chatterley, De ratones y hombres, Los derechos del hombre, Los versos satánicos, El guardián entre el centeno, El color púrpura, La uvas de la ira, La metamorfosis, Ulises, Esperando a Godot, La riqueza de las naciones, entre otros miles.
La situación es preocupante y los gobiernos de distintas partes del mundo están pensando en tomar medidas extremas. Algunas de ellas, basadas en la propia literatura, pues Alemania ya ha comenzado con la “quema de libros” y en Estados Unidos las bibliotecas ya están siendo clausuradas.
El actual presidente de Finlandia ha dicho que, en su país, los libros ya están prohibidos, de esta manera, la República finlandesa, como siempre a la vanguardia de la educación, ya es un modelo a seguir en todo el mundo.
lunes, 26 de abril de 2021
Mientras tanto… en Argentina
Mientras tanto… en Argentina
Mientras en Estados Unidos entierran sus muertos
en fosas comunes en la isla de Hart...
en Argentina hay un joven enojado
porque no puede ir al boliche
Mientras en Ecuador la muerte anda suelta por sus calles
y los cadáveres reposan en la vía pública...
en Argentina hay una señora coqueta que protesta
con su cacerola porque se siente presa domiciliaria
Mientras en la India prenden fuego cadáveres,
huesos que arden en brasas cual holocausto...
en Argentina discutimos sobre presencialidad
en las escuelas ¿abiertas o cerradas?








